La manipulación infantil


Con apenas 10 años, hacia 1967. Con un frio aterrador, en camiseta y pantalón corto de “deporte”. Con el miedo entre los huesos, el miedo a hacerlo mal.
Así me encontraba yo una mañana nublada de invierno en Albacete, en su campo de fútbol.
Para repetir una vez mas las “tablas” de ejercicios que insistentemente habíamos estado preparando en el colegio.
Allí estábamos, un montón de críos para “gloria” de la Patria, realizando esos ejercicios ante no se supo qué autoridad del Estado Español.
Aquello era manipulación de los niños. Era la utilización de sus pobres mentes incoandoles la idea de que participaban en un “proyecto” supuestamente  importante para todos.
No teníamos mas información que la que se recibía en el colegio, máxime si estabas interno. La información y la formación que la familia podía darnos era escasa e imprecisa. No podíamos saber que pasaba mas allá de nuestro entorno inmediato. La prensa no llegaba a los hogares humildes que necesitaban el dinero para comprar pan. Y muchos menos la radio o la recién creada televisión.
Años después parece que la historia se repite. Se manipula a los niños para fines que no corresponden con sus “obligaciones” o al menos es lo que parece que ha pasado en Xativa, en un día posiblemente tan frío como el que pasé yo, aunque con mejores ropas y medios para defenderse de el.
Las diferencias entre estas manipulaciones es importante. Se que es un análisis poco científico pero tiene la base que figura dentro del gran marco que se establece para todo tipo de análisis: el sentido común.
Hoy, señores defensores de la actual manipulación, tenemos medios de información, tenemos Internet, televisión (con algún canal menos como NOU RTVV), radio (con merma de emisoras) y sobre todo, somos padres mejor formados, padres con capacidad crítica sin el miedo ni la falta de información que nosotros padecimos. Padres que participan activamente en la formación como personas libres de sus hijos y que no se asustan de tratar los temas de actualidad frente a sus hijos. Hijos que a los 10 o 12 años, ya tienen suficiente capacidad para discernir (otras personas con muchos mas años, parece que no la tendrán nunca). Hijos que afortunadamente también tienen acceso a esa información.
Pretender que no le conozcan es absurdo. Yo no sabía ni quien iba al estadio de Albacete. El día anterior los niños de Xativa posiblemente ya supiesen quien iba a ir a su pueblo el día siguiente.
Son niños que han visto la televisión, que vieron los programas de dibujos animados en valenciano y que posiblemente no los volverán a ver por una decisión que ha sido necesaria, según usted, para el bien del pueblo valenciano. Y que por ello tienen capacidad critica, aunque usted pretenda negarsela. Y libertad de expresión, aunque usted pretenda negarsela.
Aplicando ese sentido común, parece que usted pretende devolvernos a los tiempos de la ignorancia, eliminando medios públicos de información no porque no son necesarios sino porque usted no los necesita.
Gobernar, señor Fabra, no es buscar la mejor ascua para tu sardina, sino procurar que a nadie le falte esa sardina. 

La marca España marca la diferencia


Como sucediera en los años de la posguerra española, en los que fue consecuencia del aislamiento que los estados democráticos infringieron a España (y por ende a los españoles de montura y de a pie), se ha vuelto a poner de moda la marca España.

No como marca de valor que sirva para revitalizar una inexistente producción y mercado de productos españoles en el extranjero, sino como marca para la propia inmersión en la compra de la producción propia, desestimando la producción de mas allá de nuestras fronteras.

De nuevo aislados. Otrora de afuera hacia dentro, ora de dentro hacia afuera. El objetivo se cumple: ser diferentes.

Lo que estos visionarios de hoy no han debido de tener en cuenta (o no quieren que otros lo tengan) es que mientras que en épocas pasadas la producción era casi netamente española, hoy la producción es casi netamente extranjera de forma que ¿quien gana?.

No gana el trabajador necesitado de puestos de trabajo que no se crean por el hecho de comprar productos con la marca España, porque (y lo indican en los productos) la realidad es que son “importados”.

Solo gana el intermediario “español (a veces)” que con su “esfuerzo” consigue amasar mas dinero para poder trasladarlo a los paraísos (fiscales, claro) a costa de seguir descapitalizando el país.

Mientras tanto quienes pretenden “solucionar los problemas de esta España descapitalizada” lo quieren hacer a costa de sus trabajadores. En un momento en el que el tan manido PIB está formado por sólo un 48,2 % por las rentas del trabajo (último dato de 2010, hoy seguramente superado). Situación que se ha conseguido paulatinamente desde el 61,1 % de 1980 (Fuente: INE). Y situación que se repite en todos los países de economías desarrolladas. Pero con una notoria diferencia, en el resto de países, es decir fuera de España, las rentas del trabajo son superiores al caso español.

Estudiosos de los problemas han llegado a la conclusión de que “la tendencia de caída de las rentas del trabajo en el valor añadido está vinculada a los factores tecnológicos”. Manifestación que es válida para otros países pero nunca para el nuestro en el que esos factores no logran acomodarse. Falta de acomodación causada por la estructura industrial eternamente dependiente del exterior y por la ausencia real de inversiones en infraestructura productiva.


Marcar la diferencia de ese modo no es sino retornar al pasado, no mirar al futuro con la esperanza de progreso que este país necesita. Un futuro que no es sólo nuestro, sino de todo el planeta y que sólo se conseguirá si el capital se pone al servicio de las personas.

La teoría del punto gordo en economía



Los grandes teoremas siempre han tenido su aplicación a otras ciencias distintas a las que originariamente les dieron causalidad. Y es aquí desde donde se pretende trasladar al área económica la gran, la maravillosa teoría sobre la que hasta uno de los grandes genios de la actualidad que hoy cumple años (felicidades desde aquí) ha teorizado, expresándose del siguiente modo:
“Y en un principio... toda la materia y energía estaba concentrada en un punto... solo que ese punto era muy gordo... Muy muy gordo... de hecho... que todavía hoy sigue concentrada en ese punto" Stephen Hawking sobre el Teorema del Punto Gordo.

No es la única interpretación del teorema. De hecho en geometría tiene una aplicación curiosa a la par que valiosa en relación a la imposibilidad de coincidir dos rectas paralelas. Todo dependerá de lo gordo que llegue a ser el punto que las separe para que al final acaben confluyendo.
Para los ajenos a las ciencias y los que precisamos una concreción de las palabras que utilizamos lo mejor es acudir a la fuente. En este caso, por lo excepcional de la teoría a la que estamos haciendo referencia, la frikipedia (que no por su nombre deja de tener valor el contenido cultural que desarrolla) : Este teorema, puede resumirse y simplificarse con el siguiente enunciado: Si una recta tiene que pasar por un punto, y otra no pasa, se hace el punto mas gordo hasta que pase y ya está.

En efecto, el brillante teorema es el Teorema del Punto Gordo, que como hemos visto se ha aplicado a la física, a la geometría y ¿porque no aplicarlo a la economía?.
Algún avispado pensará que la economía no es una ciencia suficientemente importante o “científica” como para que se llegue a aplicar. No obstante, no debemos (y menos desde este blog) menospreciar a nada ni a nadie. Y por ello la pretensión es extender la Teoría del punto gordo a esa ciencia que nos es cercana, que en los últimos años ha sido la que mas tinta ha hecho verter en papeles y pantallas: La Economía. Ciencia que para unos es decisiva para el desarrollo de la humanidad y para otros la única salvación del sistema de vida que hemos venido desarrollando.

No desvelaremos hasta la próxima entrega cómo aplicar la conjunción de esa “gran ciencia” económica y esa “maravillosa” teoría del punto gordo.
Sólo un anticipo. Si la teoría del punto gordo ha resuelto el problema infinito de las rectas paralelas y el de los elementos físicos existentes... ¿cómo no va a poder resolver los problemas que la ciencia económica plantee?

Jurisprudencia y reivindicación



No se si a lo largo de la trayectoria de este blog, se ha llegado a entender que la razón casi siempre es del trabajador.
Nada mas lejos de mi objetivo. La razón se le ha de dar a quien realmente la tiene. Y para llegar a aplicar ese “realmente”, no hemos de acudir a la realeza que nos lo diga, hemos de echar mano del sentido común, de lo que nos dicta como mejor sabe nuestro corazoncillo pero siempre sin que nuestro interés merme nuestra objetividad.
Complicado tal vez en los tiempos que corren en los que el personalismo, el individualismo a ultranza nos llevan por derroteros que nada tienen que ver con lo realmente objetivo.
Tal vez por eso quiero erigirme en Quijote de causas perdidas, e intentando aplicar ese sentido común que alguien puede pensar que se quedó en el camino, encontrar, con la mas grande de las humildades, donde se puede estar mas cerca de la verdad, no de esa verdad absoluta, difícil de encontrar, sino de la verdad del día a día que nos acompaña en nuestro peregrinar.
Hoy, sin ir mas lejos, he podido recordar los extremos de la miseria humana entremezclados y por ello no sólo del lado del empresario, sino también del trabajador.
Una reunión especial en la que una parte ha intentado hacer ley de lo que no es. Con prepotencia y desprecio, con sangre y sal, para que el dolor sea lo mas fuerte posible y para que el contrario se sienta derrotado antes de iniciarse la lucha.
Loable empeño si estuviésemos en la arena y nuestra vida fuese a durar como antaño unos minutos, apenas horas.
Pero la vida es larga y el dolor infringido se va acumulando gradualmente, no es por tanto sólo cuestión de unas horas, los años pasarán y el dolor persistirá, acrecentado.
Aunque la otra parte ha conseguido que su padecer se extienda a todos y por ello llegar a considerar que cuando se reparte el mal duele menos.
No, no, y no. No han de repartirse las responsabilidades, hay que ser capaz de asumir las consecuencias de nuestros actos. Y ha de hacerse con la frente alta y con la verdad por delante. Aunque esa verdad no nos guste. Pero debemos sinceridad a quienes han confiado en nosotros.
Por eso la miseria alcanza a ambas partes, una obsesionada con la aplicación de una norma que no lo es, para con ello conseguir un objetivo que queda lejos de su alcance.
La otra con la ignorancia y la torpeza de pensar que sólo con las reivindicaciones, en un momento en el que el personalismo es absoluto, se puede llegar a algún sitio. Y lo peor de ello dejando al margen la verdadera reivindicación de un derecho que sí le correspondía pero que no ha querido ejercer. Por no marear y a quienes han sufrido anteriores escritos me estoy refiriendo, claramente, a la sentencia de marras. La empresa hace ley no ya de la sentencia sino que va mas allá intenta que sea ley todo el texto de la misma. Cuando legalmente las sentencias de la Audiencia Nacional “nunca” y repito “nunca” sientan jurisprudencia y por ello no son aplicables directamente y menos aún los posibles fundamentos de derecho utilizados en ellas para justificar el fallo.
La otra parte usando un argumento planario, ha preferido no “casar” (demostrar los fallos del conjunto de la sentencia, que en escritos anteriores se han comentado) por una cuestión no ya de razón o de capacidad sino… de dinero.
Y desde aquí les reto a que efectúen sus cálculos de cual va a ser al coste (para los trabajadores, como siempre) de una medida absurda cuando la sentencia de marras era tan fácil de desmontar como un castillo de naipes.
Cuando nos soliciten ayuda tal vez los naipes hayan devenido en roca y no queden fuerzas para destrozar el castillo...
Sensatez y responsablidad, reclamo a unos y a otros. Todos la necesitamos.

Al buen Pedro



Las afiladas palabras de Jose Martí surgían con la frescura que mi mal hacer no me permite. Pero siempre podremos remitirnos a alguno de sus poemas como el del “Al buen Pedro” que con humildad repito:

“Dicen, buen Pedro, que de mí murmuras
porque tras mis orejas el cabello
en crespas ondas su caudal levanta.
¡Diles, bribón, que mientras tú en festines,
en rubios caldos y en fragantes pomas,
entre mancebas del astuto Norte,
de tus esclavos el sudor sangriento
torcido en oro descuidado bebes,
pensativo, febril, pálido, grave,
mi pan rebano en solitaria mesa
pidiendo ¡oh triste! al aire sordo modo
de libertar de su infortunio al siervo
Y de tu infamia a ti!
Y en estos lances,
suéleme, Pedro, en la apretada bolsa
faltar la monedilla que reclama,
con sus húmedas manos el barbero.”

Y lo hago porque viene al caso. Porque en los tiempos que corren siguen existiendo los Pedros, con otros nombres. Pedros atusados (Compuestos con demasiada afectación y prolijidad) que nos acusan de no atusarnos adecuadamente mientras nos atusan no ya el pelo sino la apretada bolsa que reclama el barbero.

Con el descuido habitual los Pedros, alguno otrora con mancebas, acaban siempre convirtiendo en su riqueza el trabajo de los otros. Otros que a cambio reciben el premio de ver recortada su bolsa.

Buen final para un año en el que la casa de locos ha venido siendo continuo motivo de primeras o segundas páginas en las que cada día se vertían despropósitos que no han hecho sino acrecentar la incertidumbre de muchos y el desasosiego de otros tantos.

Yo reclamo desde este, mi rincón, la cordura, la mesura, la madura razón que nos lleve a un entendimiento claro donde al menos se lleguen a reconocer los errores propios, que los ajenos todos los conocemos, para rectificar, porque siempre es tiempo de ser sabios.

La MASA salarial …

En esta siguiente entrega, desmenuzando la sentencia sobre la casa de locos, lo principal es saber, con la certeza que el texto de la Ley lo permite, el significado de masa salarial.

Para ello recurrimos a la ley valenciana de presupuestos que se muestra a continuación.

Artículo 30. Régimen retributivo del personal laboral del sector público valenciano.

1. A los efectos de esta Ley, se entiende por masa salarial el conjunto de las retribuciones salariales y extrasalariales y los gastos de acción social devengados durante el ejercicio 2009 por el personal laboral del sector público valenciano, con el límite de las cuantías informadas favorablemente por la conselleria que tenga asignadas las competencias en el área de hacienda para dicho ejercicio presupuestario, exceptuándose, en todo caso:
Las prestaciones e indemnizaciones de la Seguridad Social.
Las cotizaciones al sistema de la Seguridad Social a cargo de la entidad empleadora.
Las indemnizaciones correspondientes a traslados, suspensiones o despidos.
Las indemnizaciones o suplidos por gastos que hubiera realizado la persona empleada.

No es preciso leer el texto en verde. Lo importante es que se trata de un conjunto de retribuciones, no la retribución individual que cada trabajador percibe. Un conjunto en el que entran una serie de conceptos y se excluyen otros. No es preciso conocer mas sobre el asunto.

Ahora cabría repetir lo que su señoría ha mostrado en el cuarto fundamento de derecho (argumentación para poder llegar a un resultado a partir de los hechos).

Y es aquí donde su señoría se explaya repitiendo lo que en otras ocasiones se ha escrito sobre la primacía de la ley sobre los convenios colectivos y sobre las limitaciones de la negociación colectiva en lo que a salarios públicos se refiere.

Terminología gratuita, para justificar que no es capaz de llegar a una conclusión real sobre el caso presente.

Elucubraciones sin aplicación al caso para completar una adecuado número de folios (aunque sean repeticiones de otros ya publicados, todo vale).

Su señoría, con el debido respeto, no se aclara, y a pesar de que empieza reconociendo la globalidad del concepto de la masa salarial, acaba mezclando negociaciones de personal funcionario con limitaciones de la negociación en el ámbito público.

Lo que realmente se aplica a nuestro caso es lo que figura en el siguiente párrafo de la Ley de presupuestos (que podéis pasar por alto)

Con efectos de 1 de enero y hasta el 31 de mayo de 2010, la masa salarial del personal laboral no podrá experimentar un crecimiento global superior al 0,3 % respecto de la establecida para el ejercicio 2009, comprendido en dicho porcentaje el de todos los conceptos, sin perjuicio de lo que pudiera derivarse de la consecución de los objetivos asignados a cada conselleria, empresa o entidad mediante el incremento de la productividad o modificación de los sistemas de organización del trabajo o clasificación profesional.
3. Las variaciones de la masa salarial bruta se calcularán en términos de homogeneidad para los dos períodos objeto de la comparación, tanto en lo que respecta a los efectivos de personal y su antigüedad como al régimen privativo de trabajo, jornada, horas extraordinarias efectuadas y otras condiciones laborales, computándose por separado las cantidades que correspondan a las variaciones de tales conceptos.
4. Lo previsto en los apartados anteriores representa el límite máximo de masa salarial, cuya distribución y aplicación individual se producirá a través de la negociación colectiva. La autorización de la masa salarial será requisito previo para el comienzo de las negociaciones de convenios o acuerdos colectivos que se suscriban en el año 2010, y con cargo a ella deberán satisfacerse la totalidad de las retribuciones del personal laboral derivadas del correspondiente acuerdo y todas las que se devenguen a lo largo del expresado año.

Esta parrafada legal viene a decir básicamente que en las variaciones de la masa salarial, que se autorizan en conjunto, reitero, no se tendrán en cuenta conceptos que se derivan de los aumentos de gasto por vencimiento de antigüedad de los trabajadores y “otras condiciones de trabajo”.

Y mas importante es que plantea que la negociación colectiva es la que desarrolla el reparto individual.

Y mas importante aún, cosa que su señoría parece no haber apreciado es que la autorización de esa masa salarial es necesaria para el “inicio” de las negociaciones.

Llanamente, la empresa conoce de cuanto dinero dispone con carácter previo a cada negociación y si no fuere así que se le exijan responsabilidades.

El empecinamiento de su señoría en desmenuzar conceptos que figuran en el texto del convenio, argumentando que no es así o que no están justificados, ha originado que se den por “olvidados” toda una serie de importes que se están abonando “desde hace mucho”, vienen o no regulados en el convenio colectivo y “curiosamente” también forman parte de la masa salarial.

El caso mas importante es los complementos o salarios de jefaturas, que para nada se ajustan a “las retribuciones del personal de la administración”, forman parte de la masa salarial y “oh sorpresa” no figuran en el convenio... ¿serán ilegales?

Con todo esto a lo que se pretende llegar es a tener claro que el calculo de la masa salarial está compuesto por suficientes conceptos como para que pueda resultar en determinados casos un incremento individual superior a lo que globalmente considere la ley de presupuestos y sin embargo no superar en conjunto la limitación establecida.

¿Seguiremos con las aclaraciones?

Si no estoy ¿no existo?

Otra entrega, cada vez mas herido por las salvajadas observadas (mil perdones por este desacostumbrado vocabulario) pero como excusa alego asombro creciente ante las argumentaciones de la sentencia sobre esta casa de locos.

Creía que la sentencia de marras era de la sala de lo Social de la Audiencia Nacional, pero parece que su señoría lo sea de la sala de lo Civil. Pido por ello un poco de la seriedad que a mi me falta para que sepan donde se encuentran y actúen en consecuencia.

La extrema importancia de clarificar este extremo tiene varias implicaciones decisivas en la apreciación de las pruebas, y por ello en el fallo de la sentencia, fallo en el sentido de equivocada, no de evacuada.

Habremos de recurrir al principio de tutela procesal del trabajador que tiene que ver con las consideración que se le guarda dentro del proceso laboral (disciplina especial). Situación que en ningún momento se produce en la sentencia.

De hecho, su señoría en el apartado “e” del Segundo fundamento de derecho, alude textualmente a que no consta acreditada la autorización de la Consellería de Hacienda. Y se queda tan tranquilo aludiendo al 217 de la LEC que se reproduce:


Enjuiciamiento Civil.
Artículo 217. Carga de la prueba.
2. Corresponde al actor y al demandado reconviniente la carga de probar la certeza de los hechos de los que ordinariamente se desprenda, según las normas jurídicas a ellos aplicables, el efecto jurídico correspondiente a las pretensiones de la demanda y de la reconvención.

Cuando la alusión ha de hacerse al 94 de la LPL


Ley de Procedimiento Laboral.
Artículo 94.
2. Los documentos pertenecientes a las partes deberán aportarse al proceso, si hubieran sido propuestos como medio de prueba por la parte contraria y admitida ésta por el Juez o Tribunal. Si no se presentaren sin causa justificada, podrán estimarse probadas las alegaciones hechas por la contraria en relación con la prueba acordada.

La diferencia no es pequeña. El documento que su señoría dice no haber presentado la parte demandante no es otro que una autorización que la Consellería de Hacienda ha de trasladar a la parte demandada (la empresa) para el inicio de la negociación colectiva o de cualquier otra negociación sujeta a ese proceso autorizante.

Explíqueme su señoría cómo la parte demandante puede tener en su poder el citado documento. Si su señoría no considera pacífica la existencia del mismo, pídalo que para eso está usted, a quien corresponda, y esa es su misión en un proceso laboral, repito laboral. Y en todo caso si no existiese el documento la responsabilidad no la vierta sobre quien no ha de solicitarlo, seamos sensatos.

Para rematar la crítica de hoy, ha de hacerse referencia a la incongruencia de la sentencia. Su señoría, otrora defensor del derecho civil, se muestra incompetente a la hora de pronunciarse puesto que el derecho procesal civil exige que toda sentencia debe ser congruente con la demanda. Esto significa, que el juez cuando falla tiene que pronunciarse sobre todos los aspectos que contiene la pretensión del demandante y por otra parte, no puede resolver extremos que no estén contenidos en la demanda, ni otorgar más allá de lo demandado.

Pero, afortunadamente para su señoría, nos encontramos de vuelta en la sala de lo social donde ese procedimiento no opera.

No obstante, la incongruencia admitida en el proceso laboral está condicionada a que se concedan valores mayores a los que el demandante pide en su demanda. Pero su señoría en lugar de aplicar ese principio del procedimiento laboral, sentencia la invalidez de una retribución por el hecho de no haberse presentado un documento por parte de la empresa y además amplía el plazo de aplicación indebida a unos periodos sobre los que la parte demandante no había solicitado juicio.

En resumen para estar (desde 1956 puede decirse) cabreado ante tanta “pofesionalidad”.

No se si me quedarán fuerzas para otra entrega......


De justicia y otras labores

Cuando se habla de Justicia, se sabe que no es necesariamente la justicia moral la que se aplica en los tribunales. Se aplica la justicia legal y por ende “interpretada” por sus señorías. Señorías que no siempre tienen conocimiento de lo que tratan, señorías a los que no se les puede exigir que “sepan” aunque siempre se espera que sea así.

En este texto, primera entrega espero, voy a ensañarme con un fragmentito de una sentencia reciente de esta casa de locos en la que, una vez mas, por la “pofesionalidad” de unos y de otros se acaba.... cómo se acaba....

Para los neófitos, en una sentencia hay una parte en la que se relacionan los hechos probados, entendiendo que son objetivos y por tanto, también aceptados por las partes en litigio.

En ese sentido se pronuncia la sentencia argumentando que el “convenio no contempla el concepto denominado plus convenio”.

Resulta absolutamente increíble que se acepte por todos esa apreciación como prueba. Parece que, a pesar del texto del convenio (que suponemos leído al menos por todos, incluido su señoría) nadie fue capaz de entender (a pesar de que parte de los asistentes lo sabían de primera mano) que lo que en el texto del convenio “no aparece” como plus convenio se corresponde con el art. 59 bis del convenio (texto en azul al final): Indemnización por otros gastos y suplidos.

Tal vez no se entiende porque la empresa lo viene aplicando prorrateado mensualmente y porque esa denominación fue de carácter unilateral (la empresa) para incluirlo en la nómina (no supieron acertar en la denominación del concepto). Para su simple prueba basta preguntar a la empresa cómo se abona el mencionado art. 59 bis del convenio.

Su cuantía está condicionada a lo que el artículo 40 del Convenio establece. Y es por ello que está probado (en contra de la apreciación de su señoría) que figura en el convenio y que se haya tenido en cuenta a la hora de evaluar el importe de la masa salarial.

De las lineas anteriores se deduce que ha habido un craso error en la apreciación de los hechos que anula de plano la argumentación que se expone en la sentencia (texto en rojo) sobre la conceptualización del plus en litigio.


De momento no se pretende que esto sea un recurso formalmente considerado. Pero que al menos la verdad (un poco mas objetiva, si cabe) se muestre en este rinconcito de la red de redes.


Reiteraciones

Nuestro refranero apunta: “a perro flaco todo son pulgas”. Y vaya con las pulgas y con el perro flaco. Que en los últimos años los salarios medios en este, nuestro país, hayan descendido es ya síntoma de flaqueza.
Llueve pues sobre mojado, porque la caída real de las medias salariales supone, no que los salarios existentes hayan perdido valor, sino que los salarios de los nuevos puestos creados son mas bajos, como consecuencia de la búsqueda de la rebaja de costes que los empresarios ansían desesperadamente para no dejar de tener el máximo beneficio.
Este simple análisis explica a la perfección el comportamiento de las medias salariales descendentes. Como apoyo a esa simpleza, la certeza de que en ningún convenio colectivo se han pactado salarios inferiores a años anteriores. Podrán haber tenido menos aumentos, pero en ningún caso descensos.
Y así ha venido sucediendo año tras año y sector productivo a sector productivo. Salvo... en el sector del perro flaco. Un perrito que por obligada docilidad vio ya en otros tiempos como su salario se quedaba congelado y lleno de pulgas, mientras la economía seguía subiendo, para justificar la ineficiencia de sus cuidadores de entonces: lo políticos de turno. Y no voy, aunque pueda decirlo, de qué turno.
Si en aquellos tiempos no había para dosis de insecticida, ahora cuando la “crisis” se apodera de la manada, menos aún.
Las pulgas son un mal para quienes atraen la mala suerte de forma que cuando pasan por una mala situación ésta tiende a agravarse. Lo peor, que lo malo ya se ha dicho, es que las pulgas acaben siempre en los mismos sitios, en los mismos perros, en los mismos flacos, en el mismo charco, en el trabajador que depende de su salario para llegar a fin de mes.
Los azotes de plagas se han venido produciendo con reiteración en los últimos días. Desde el anuncio de un “necesario” aumento de la edad ordinaria de jubilación, hasta la última declaración de la “necesaria” reducción de salarios de los empleados públicos.
Tal vez cuando criticaba la falta de colaboración de la clase empresarial en el desarrollo convivencial cometí el error de olvidarme del otro estamento privilegiado que, sin titulo empresarial, pretende ejercer como tal en un “mercado” que no lo es, la clase política.
Esa clase que está demostrando no tener eso: clase. Que está olvidando que las clases siguen existiendo aunque se pretendan disimular con términos como la segmentación, la estratificación social...
Sin ir mas lejos, esta mañana, el comentario que me ha surgido en relación a los “necesarios” descensos salariales ha sido que marcaré los billetes que tenga que devolver, como en las películas, para después poder ratificar como esos billetes que no estarán en mi bolsillo acaban en un concesionario de una buena marca de manos de cualquier empresario. Otra vez equivocado, posiblemente la mano no sea la de un empresario sino la de un político.
No ha sido necesario poner una vez mas sobre el tapete la reiterada falta de eficiencia de los sistemas funcionariales, basta con tener capacidad para ejecutar una acción como la propuesta. Haberla hayla y ya se demostró con la congelación salarial de años pasados que llevó a los funcionarios públicos a una perdida importante de su poder adquisitivo.
Parece ser que el 0,3 % de incremento previsto para los funcionarios valencianos en este año no es suficientemente bajo. Parece que habrán de devolver parte de lo que hayan cobrado. Sin anestesia y sin insecticida... picaduras de pulgas a lo vivo para estos perros flacos que nunca tienen bastantes... pulgas.

Los estados desunidos de Europa

Cuando en la América profunda surge un problema, cuando alguno de sus estados confederados cae en desgracia y pierde dinero a espuertas, No Problem, porque para eso está el estado federal, para mantener a flote a todos sus estados y posibilitar, dentro de los margenes de cada uno de ellos, las correcciones necesarias para volver al equilibrio.
España siempre ha sido diferente y por ese afán de contagio parece que, una vez mas (ya lo hizo con el sistema farmacéutico) parece que esté contagiando a Europa para que toda ella sea diferente.
Las diferencias son claras, frente a la necesidad de unidad ante los problemas globales, descoordinación, frente a la necesidad de apoyo simplemente moral, difamación. Y no lo planteo porque considere que haya mala intención (que en algunos casos es notoria) sino porque no hay capacidad de armonía, porque los logros de un país pareciera que han de tener por base las cenizas de otros, como ya pasara siglos atrás.
La historia se quiere reescribir con tono de camaradería y de amable compañía en el camino que supone el progreso. Pero mas bien parece que ese lastre cultural de rencillas reales (por la realeza, que no solo por la realidad) acaba haciendo sucumbir a los herederos de aquellos y sometiéndoles a nuevas luchas fratricidas.
Luchas que no son con lanzas ni espadas sino con palabras y papeles, luchas que no derraman sangres pero si generan miseria. Luchas cuyo único objetivo es el mantenimiento, como siglos atrás, de las situaciones de privilegio. No se trata de beneficiarse de los recursos ajenos. La situación actual, la economía del momento es tan absolutamente frágil que basta una palabra de despecho para hundir un país en la miseria.
La confianza se acaba, pero no porque haya razones objetivas para ello. Basta que una voz salga de entre las palabras escritas o pronunciadas por un locutor cuya única capacidad es repentizar, para que se inicie una secuencia de desconfianza infundada que acabe produciendo los efectos de la mas certera situación desastrosa.
Si en pleno siglo XXI quienes dicen ser cultos y estudiosos, no saben diferenciar una información sobre un hecho de una opinión. Si ni siquiera son capaces de entender que las opiniones hay momentos en los que es mejor guardárselas para uno para no dañar a quien tienes cerca. Si perdemos la lealtad y la ética...tal vez sea el momento de volver al siglo XVI porque en lo referente a capacidades de relación con nuestros semejantes es fácil que en ese siglo pasado ya nos superasen.
La naturaleza humana parece estar destinada a la lucha continua, no por la supervivencia, sino por el mero hecho de ver, con satisfacción, lo mal que lo pasa nuestro adversario derrotado.